martes, 30 de abril de 2013

¿Quiénes son los zombies?*


*
José Mª Jáñez Franco
(Coordinador de IU-Astorga)


Astorga es una ciudad abierta, con un talante democrático, una ciudad normal, aunque por desgracia no tiene en absoluto lo que se merece.

Sin embargo, no es esa la imagen que de ella se ha proyectado. Interesadamente, desde ciertos sectores minoritarios pero muy poderosos, se ha promovido la imagen de una ciudad anclada en el Siglo XIX, dominada por un pensamiento retrógrado, propio de la Vetusta que Azorín relatara en La Regenta. Esta imagen de ciudad santuario del franquismo y el conservadurismo le ha hecho mucho daño y es algo que habría que cambiar de inmediato, pues el turismo es un sector vital para la ciudad.
Astorga no es en absoluto una ciudad rancia como unos pocos nos quieren hacer creer. Ni muchos menos. En los barrios y en casi todas sus calles y plazas se respira tolerancia y valores democráticos.
Recorte de El Faro
Astorgano,
19/04/2013

Esta proyección desfigurada de la realidad tiene su origen en la represión vivida durante el régimen fascista y se asentó gracias al modo en el que transcurrió la transición, siendo para ello vital como elemento legitimador el pacto entre el PSOE y La Falange. En el transcurso de estos hechos, se aprovechó para colocar en las posiciones más notables a personajes oscuros, representantes de las visiones más recalcitrantes de España, de la sociedad y del individuo en general y de las mujeres en particular. Estos, se encargarían de reproducir incesantemente la propaganda, es decir: de crear hegemonía cultural aparente.

Y ello fue posible porque la represión de los demócratas causó tales estragos en la ciudad, que no permitió que estos se volvieran a organizar de nuevo. Las mujeres, los obreros, los campesinos y los pequeños comerciantes han vivido desde entonces en la más completa indefensión. De tal modo que la derecha rancia, la heredera del pasado, logró organizarse sin oposición y desde entonces ha campado a sus anchas
Los nostálgicos del antiguo régimen se han acostumbrado a creer que Astorga es suya y les molesta comprobar que de entre sus ruinas brota vida de nuevo. Pero tendrán que empezar a concienciarse de que las cosas están cambiando. Los cadáveres de las fosas eran en realidad semillas.

La esperanza que significó en su día la II República vuelve a resurgir con fuerza entre la juventud. Los jóvenes astorganos no nos resignamos a vivir en este régimen corrupto, ni queremos pagar una crisis que la clase trabajadora no ha generado. Los jóvenes de Astorga abogamos por acabar con esta segunda Restauración Borbónica. No queremos ni al Rey, ni a los partidos del régimen. Queremos recuperar la política para los intereses de la mayoría. Abajo el régimen. Queremos democracia real ya.

Por eso, no toleramos que alguien quiera limitar la libertad de conciencia en la ciudad. Astorga es una ciudad en la que la pluralidad religiosa no es obstáculo para la convivencia. Astorga goza de plena libertad religiosa. En Astorga convivimos católicos, cristianos de base, protestantes, ateos, agnósticos, musulmanes y personas de muchas otras confesiones. Esa es la verdadera alma de la ciudad. Y la diversidad de creencias y su coexistencia pacífica son uno de los grandes valores de los que debe presumir esta ciudad. Quien trata de inmiscuir la religión en la política lo hace siempre para sacar provecho de ella. A eso se le llama prostituir la fe y es intolerable. La fe es lo más personal que tenemos, es la que configura la identidad de cada individuo. Por eso, nadie debe inmiscuirla en la política.

Tampoco entendemos a quién molesta que en los actos que tienen lugar en la biblioteca pública municipal participen conferenciantes feministas, cuando el feminismo aboga precisamente por la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer. Lo que debería molestar es que el Ayuntamiento invitase a conferenciantes machistas o hembristas. Dolería que el Ayuntamiento invitase a participar en actos institucionales a personajes como Alejandro J García Nistal.

Señorítos representantes del antiguo régimen, tan acostumbrados a pensar que Astorga es su cortijo, sépanlo bien:

Vayan acostumbrándose, Astorga ha decidido librarse de ustedes. Astorga va a ser vanguardia en el cambio de régimen hacia la libertad y el progreso.

Vayan acostumbrándose a ver en la biblioteca actos democráticos, republicanos y feministas.

Vayan acostumbrándose a ver en los escaños del salón de Plenos a ciudadanos de izquierdas, realmente de izquierdas (o “filo izquierdistas”, como dicen en su jerga).

Aun tienen tiempo para ir asimilando estos cambios antes de que se manifiesten en hechos concretos, constatables en cifras y en votos. Por eso les recomiendo  que empiecen desde ya. Porque a diferencia de sus antecesores, esta vez no les va a quedar más remedio que respetar la voluntad del pueblo.

La izquierda en Astorga está más viva que nunca. Y ha llegado para quedarse y para asumir la responsabilidad de gobernar para la mayoría.

* Contestación al artículo publicado en El Faro Astorgano y en ABC CyL por Alejandro J. García Nistal, el viernes 19 de abril de 2013.

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